El Hogar de Niños María Luisa de Aldo Bonzi

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Muchas de las personas que viven en Bonzi y muchos de los alumnos de la ENCAB no saben que en las instalaciones de esa institución, hace no mucho tiempo, funcionaba el Hogar de Niños María Luisa. Actualmente son muchas las teorías y leyendas que hablan de los chicos que allí vivían, de misteriosos túneles y mucho más.

 

El Hogar comenzó a funcionar en 1917 cuando el señor Rodolfo Schulz, ex Cónsul General de Austria–Hungría donó una casa y terrenos linderos de su propiedad a la Asociación de Beneficencia Austria, en homenaje a su difunta esposa María Luisa Schulz. El predio estaba limitado por las calles Defensa, Darragueira, Cucha Cucha y Campion.

 

La Sociedad de Beneficencia Austro-húngara “Francisco José I”, inició sus funciones el 16 de diciembre de 1901, y uno de sus principales objetivos era ayudar a quienes comprobaran ser súbditos Austro-Húngaros, dándoles ayuda económica, proporcionando trabajo y facilitando colocaciones a los numerosos inmigrantes que llegaban al país provenientes de Europa.

En un comienzo, la mayoría de los chicos eran alemanes y descendientes de alemanes que fueron asilados debido a los cambios políticos producidos en Europa en esa época.

 

“En efecto, merced a la magnífica ayuda pecuniaria de la Federación Alemana de Beneficencia y Cultura, nuestras instalaciones han sido duplicadas y en ellas, nuevos miembros de la alegre familia de “cebollitas”, sin distinciones de raza, credo o nacionalidad, llenarán todos los ámbitos de risas y juegos infantiles y en alegre camaradería el 90% de pequeños argentinos asilados, estrecharán más aún, si ello es posible, con sus hermanitos alemanes, los indisolubles lazos de amistad que unen a las dos grandes naciones amigas”, dice un escrito de la institución que data de 1940.

 

El Hogar de Niños María Luisa tenía amplios dormitorios, comedor, sala de estudio, gimnasio y un amplio espacio al aire libre. Los terrenos linderos de la casa-habitación tenían un tambo, en el que “las vacas sanas surten de leche, manteca y quesos para todas las necesidades del hogar”. Había gallineros donde los niños hacían la diaria recolección de los huevos para su consumo, y hasta algunos se encargaban de los cuidados de las colmenas productoras de miel para el té de la tarde. En la huerta se cultivan toda clase de hortalizas y frutales y en el jardín los pequeños floricultores ayudaban a cultivar “las más hermosas variedades que luego con su policromía y perfume irán a complementar la sensación de hogar en los interiores”, según comentaba el citado escrito.

 

Fue hacia la década del 70, cuando cerró definitivamente es establecimiento de nivel secundario que funcionaba en el Colegio Domingo Savio, que un grupo de padres preocupados por la educación de sus hijos que se unieron para trabajar en pos de esta iniciativa, que tras gran cantidad de trámites, derivaron en la ENCAB de Aldo Bonzi.

 

La tarea fundamental a la que se abocaron los padres fue la de iniciar un expediente para la adquisición de un inmueble. Luego de una visita al Hogar María Luisa, se concurre en delegación a la Asociación Alemana de Socorros Mutuos, en Villa Ballester, donde se les ofrece comprar el predio. Los integrantes de esta Asociación benéfica, luego de varias entrevistas, deciden aceptar la oferta de la Cooperadora del E.N.C.A.B. a pesar de tener una oferta mejor de una terminal de ómnibus.

 

Con el tiempo la escuela adoptó una nueva estructura y agregó aulas, pero el edificio principal de lo que era el Hogar se mantiene intacto, manteniendo esa singular fachada que en otras épocas estaba rodeada de niños huérfanos.

Hace algunos años atrás se descubrió la entrada a uno de los famosos túneles que tenía el Hogar. Esa entrada se encontraba debajo de donde hoy se encuentra la portería. Dentro de él se encontraron algunos utensilios de esos pequeños, pero no se pudo determinar cual era la función de ese lugar. Una de las teorías es que el conducto pasaba por debajo de la entonces pileta de natación. Cuando desagotaban la pileta, el agua pasaba por ahí y llegaba hasta el sector de la huerta y era aprovechada para el riego.

 

Por otro lado, algunos vecinos dicen además que en época del peronismo estos chicos recibieron la ayuda de la Fundación Eva Perón y recibieron donaciones de juguetes que era común por esos tiempos.

Para los que vivimos en esta época, sobretodo para los más jóvenes, siempre ha sido la ENCAB o “la comercial” de Bonzi, pero ese edificio, como tantos otros lugares de este hermoso pueblo fueron escenarios de nuestra rica y joven historia que desde ABMagazine los invitamos a conocer.

 

Agradecemos a Graciela Artaza y demás miembros de la ESB Nº 163 y EEM Nº 41 por la información aportada para esta nota.

 

*por Lic. Laura Ledesma