Don Juan Florio: El Pastor de San Justo.

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Hace 105 años, nacía en Italia, don Juan Florio, 8 años después llegaría a la Argentina y como cualquier hijo de inmigrante, fue lustrín, vendedor de diarios, en los riesgos de la calle que lo involucraría en vicios de todo tipo, que lo denigrarían de tal modo, que hasta pensó en el suicidio…” impotente para liberarme de tales garras diabólicas” (sic) Sin embargo le llegaría un 19 de setiembre de 1926 en que…”Clame por el Señor y El me oyó”(sic).

 

A fines de los años 20, es un operario de la fábrica de Camilo y Roberto Sigrand, en Barracas (foto). Aquella industria se trasladaría en los años 30 a San Justo, y así llegaría a nuestro pago este hombre, donde tendría continuidad y su destino final, la tarea Pastoral y Evangélica con la decisión de aquel culto, de crear una Iglesia aquí, en 1934, donde su protagonismo sería esencial, para el inicio y desarrollo de la Iglesia Evangélica Bautista.

 

Casado con doña Ángela Caputto, con quien tuvo 5 hijos, desplegó aquí, una tarea titánica, y donde los comienzos fueron, en su propio domicilio, realizando sus Escuelas Dominicales con más de 70 asistentes, lo que le fue dando una base para que ya en 1947, se compraran tres lotes de terreno en Villegas y Sarandí(hoy Florio) y donde años más tarde se inauguraría, Templo y Escuela en distintos tiempos.

 

En el medio de todo esto y aún épocas de vacas flacas en 1937, surgió la idea de montar un “camioncito” y colocarle un altavoz, para…” evangelizar Matanza”(sic) y según cuenta el mismo don Juan, tuvo la sorpresa de que un ateo, le regalara un chasis FN, para poder montarlo( los datos nos indican que esta persona sería, nada menos que Roberto Sigrand, de Aros KIM), y para fines de noviembre el “Floriomovil”, como habitualmente lo nombramos, ya estaba en funciones, predicando en los barrios matanceros.

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Sus giras serían memorables, llegando hasta Cañuelas, al sur y más allá de Junín hacia el oeste, en tanto se promovían nuevos templos en las localidades de nuestro distrito. Finalmente su obra está a la vista de todos y nos habla del tesón de un hombre que nos abandonó en 1973 y que mediante la Ordenanza 9763 de octubre de 1984, los matanceros lo homenajean poniéndole  su nombre a la calle que pasa junto al Templo, hasta entonces llamada Sarandí, hoy Juan Florio. El destino ha querido que la calle que lleva su nombre transite paralela a la de Monseñor Marcón, con quien don Juan tuviera tantas “agarradas”, por motivos de diferencias en los cultos Cristianos. Todo nuestro respeto y nuestro afecto, para este gran hombre que fue, don Juan Florio.

 

 

Bibliografía: Autobiografía de Juan Florio

                     Gentileza  J.E.H.yG de L.M.

 

Fotos: Archivo CEHLAM

Por: Adolfo “Fito” Correa