La Matanza y don Martiniano Leguizamón.

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Allá por 1858, para cuando San Justo dibujaba su incipiente trazado y esbozaba una muy humilde capilla que esporádicamente asistiría a sus fieles matanceros, lejos de aquí, en Rosario del Tala, Pcia. de Entre Ríos, nacía un 28 de abril, don Martiniano Leguizamón, hijo de una familia de antiguo arraigo. Su infancia transcurrió en la estancia paterna del “Rincón  de Cala”, en Gualeguay.

 

Su padre, había sido oficial  del General Urquiza, luchó junto al prócer en el Ejercito Grande que derrotó a Juan Manuel de Rosas en la batalla de Caseros. Su padrino fue el General Galarza, que había combatido junto con Ramírez yUrquiza. Estas circunstancias familiares le permitieron oír de labios de sus protagonistas, hechos que luego narró en varias ficciones históricas.

 

Luego de cursar sus estudios secundarios en el Colegio Nacional de Concepción del Uruguay, se traslada a BS.AS. donde siguió su carrera de jurisprudencia. Su vida tuvo varia facetas, nativista, costumbrista, autor teatral, poeta, historiador y novelista. Su brillante actividad lo llevo a ser parte de la Junta de Historia y Numismática Americana, Real Academia de la Historia de Madrid, Instituto Geográfico e Histórico del Uruguay, Sociedad Chilena de Historia e Instituto Histórico de Lima, junto a decenas de publicaciones memorables y trabajos de investigación histórica, como La casa natal de San Martin, entre otras.

 

Durante algo más de 25 años, y hasta sus últimos días, estuvo entre nosotros, aquí, en nuestro pago matancero, pago que el visitaba y del que se enamoró, compro un solar que pertenecía a don Enrique Simón Pérez y allí edifico una casa de estilo colonial a la que bautizó con el sobrenombre de su hija Susana y la llamó “La Morita”. En este refugio matancero, don Martiniano escribió, hasta  sus últimos días y allí recibía las visitas de los hermanos Finocchietto, uno de  ellos Miguel Ángel, era su yerno, al actor Enrique Muiño, al periodista y ensayista Juan José de Soiza Reilly (foto), entre otros celebres  personajes.

 

En 1934 fallece su esposa Edelmira Fernández, este hecho, lo sume en un profundo estado depresivo. Para aliviarlo, su yerno le hace edificar un rancho que llamó como en su comarca natal, “Rincón de Cala”, donde cobijó su museo y su biblioteca, que hoy se encuentran en el Museo de Paraná. Aquí, en este refugio matancero de “La Morita”, fallece un 26 de marzo de 1935. Una  brillante figura de la cultura nacional, que estuvo entre nosotros y al que el pueblo de La Matanza recuerda con afecto y admiración, dando su nombre a la biblioteca del Club Social y Deportivo González Catán en 1939 y continua recordándolo permanentemente como uno de los grandes hombres que forman parte de la rica historia de nuestro pago matancero.

 

Bibliografía: Enfoques Históricos (1979) E.E. Viglione

Foto: Archivo CEHLAM.

Por Adolfo “Fito” Correa.