Jauretche y nuestro casco histórico.

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Hace algo más de 60 años, visitaba nuestra ciudad don Arturo Jauretche, a la sazón, Presidente del Banco de la Provincia de BSAS. Lo hacía con motivo de la inauguración de la sucursal de dicha entidad en la ciudad de San Justo, en un local provisorio, y ya con la puesta en marcha de la construcción de su edificio definitivo, en terrenos comprados a la familia Larumbe.

 

Don Arturo, visitaba aquel noviembre del 48, un San Justo que aún conservaba casi intacto su casco histórico, y a Jauretche no se le pasó por alto. En su discurso, luego de repasar que aquella inauguración se debía, no solo a los reiterados pedidos de parte de los dirigentes del pueblo, sino que también el Banco veía en nuestro San Justo una increíble posibilidad de crecimiento de la que el Banco deseaba participar.

 

 A la vez nos advertía de que, aquel crecimiento  “no tuviera los defectos que han tenido otras ciudades…”  alentaba a que  “ las autoridades edilicias y provinciales se preocuparán de que sea una gran ciudad industrial y ediliciamente digna, hermosa y buena para la vida de los que en ellas viven, trabajan y hacen hijos…”

 

Debemos decir que, durante esa década del 50, las cosas tuvieron un curso más o menos llevadero, sin embargo y partir de los años 60, una a una fueron cediendo a la piqueta del “progreso” los edificios más emblemáticos con los que nos identificábamos en las cuatro manzanas que rodean la Plaza Mayor, la casona donde funciono el Club Social, el edificio colonial de nuestra Sala de Auxilios, la

 

esquina de Villegas y Almafuerte, la casona del Dr. Eizaguirre, las esquinas de Villegas y Arieta, la casona del Sr. Bidegain, la de los Massolo y la lista sigue, incluyendo el derribo de la dos torres de nuestra Catedral, Y en la última ola privatizadora hemos perdido de vista, hasta nuestro emblemático buzón.

 

En todos los casos, sin excepción, aquellos edificios de los primeros años del siglo XX,  fueron reemplazados por edificios  de lo más variado, no teniendo ninguno de ellos nada que ver con el otro, ni con la identidad inicial de nuestra ciudad.

El resultado de todo este descontrol urbanístico e histórico,  del que nos advertía Jauretche, fatalmente se cumplió y nos hemos quedado sin identidad arquitectónica y manoteando las ruinas de lo que queda, el reciclado edificio policial, la casona del colegio Santa Rosa de Lima, el edificio de la Escuela N 1º, y sobre todo el edificio de 1906 de la familia Larumbe, “La Juanita”, hoy por hoy en franco deterioro en su fachada.

 

Estamos aún a tiempo de que aquello que nos queda, no se pierda, más de una vez hemos imaginado el gran Centro de Cultura Municipal que nos debemos, instalado allí, en “La Juanita” y darnos a la tarea de restaurar lo deteriorado con algún club de amigos que contribuya a mantenerlo tal cual fue para nuestro orgullo. Y si, sin una cuota de  utopía, no hay proyecto que enamore. Así las cosas, no supimos escuchar  a tiempo la voz de don Arturo y mira… que habla clarito.

 

  

Biblografía: Discurso de Arturo Jauretche en San Justo 1948

 

Foto: Archivo CEHLAM

Por Adolfo “Fito” Correa