El primer centenario de la patria en Matanza.

La Matanza está preparando los festejos para celebrar los primeros 200 años de aquella Revolución de Mayo de 1810 en donde reformistas y jacobinos disputaban poder ante la acéfala corona española. Dos siglos después de aquel suceso político que desplazó a Baltazar Cisneros para dar paso al primer gobierno patrio encabezado por Cornelio Saavedra y fogoneado por Mariano Moreno, vamos a ver cómo se vivió en estos pagos las fiestas del primer Centenario llevadas a cabo en mayo de 1910.

 

Para la ocasión la clase dominante de la Argentina aprovechó el Centenario para mostrar al mundo toda su opulencia económica. Con ese objetivo se inauguraron edificios públicos, paseos, plazas y abundaron los desfiles militares. Para la ocasión el presidente José Figueroa Alcorta recibió delegaciones de distintos países y a la propia infanta Isabel de Borbón en representación del Rey de España.

 

Pero en Matanza no le fueron en saga a esa oligarquía porteña que se floreaba ante los ojos del mundo mientras las protestas sociales se multiplicaban por doquier. En ese primer Centenario los matanceros decidieron dar una fiesta acorde a las circunstancias. Los festejos se extendieron a lo largo de  toda una semana y culminaron el miércoles 25 de mayo.

 

Por entonces los poblados florecientes dentro del distrito eran Ramos Mejía y San Justo (en ese orden) mientras que González Catán tenía pocas semanas de vida e Isidro Casanova debía esperar al año siguiente para ser fundado. Los ramenses mostraban orgullosos el recién terminado Templo de Nuestra Señora del Carmen. Y en materia política el predominio era ejercido por los dirigentes conservadores, cuyo Partido Conservador Independiente de Matanza era presidido por Roberto Rocamora.

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Anualmente el municipio estipulaba una partida presupuestaria para afrontar las “fiestas cívicas y religiosas  (así se las describía en el presupuesto municipal), con las que se costeaban los festejos públicos de fechas patrias y de orden espiritual. Para el Centenario Matancero el acotado presupuesto comunal debió ser reforzado, y para ello se pidió ayuda económica a la provincia. Pero allí surgió un pequeño cortocircuito entre el gobierno bonaerense y el municipal.

 

Al parecer el presidente de la Municipalidad, Abel Beascoechea (1), acordó verbalmente con el gobernador de la provincia de Buenos Aires, José Inocencio Arias, una partida extraordinaria para que las principales familias de San justo y Ramos Mejía tengan una fiesta patria que los hiciera sentir orgullosos. Ante esta promesa el jefe comunal solicitó al gobierno provincial el giro del dinero prometido.

 

Según el expediente 316 letra M (2), el 19 de mayo de 1910 el Estado municipal se dirigió en estos términos al ministro de Gobierno provincial (Néstor French) para solicitar el aumento de la partida para fiestas: “Tengo el agrado de dirigirme al señor ministro comunicándole que con motivo de las fiestas extraordinarias del centenario que deben celebrarse en este partido, me encuentro con que la partida asignada para fiestas es insuficiente para poder atender los gastos que ella demanden. El presupuesto de este año le asigna al inciso de fiestas patrias y religiosas la suma de mil pesos de la que ya se ha dispuesto de la suma de $450. Por esta razón pido a VS se sirva autorizarnos para ampliar hasta la suma de 4.000 pesos”.

 

Sin embargo, esa correspondencia no fue contestada en tiempo y forma por el ministro provincial. Al dilatarse la respuesta, y con las celebraciones del 25 de mayo encima, Beascoechea decidió gastar a cuenta y llevar adelante los festejos del Centenario en Matanza.

 

Pero la dilación de la que fue víctima el matancero no fue casual. Esto se desprende de la carta que arribó desde La Plata el 1º de junio: “Considero que ha pasado la oportunidad de resolver el punto pedido, puesto que las festividades del Centenario ya se han realizado y ya que para los festejos patrios que puedan presenciarse puede alcanzar la partida afectada a tal fin”. Lo que en buen criollo le estaba insinuando el ministro French al jefe municipal Abel Beascoechea era que subejecute las fiestas cívicas del resto del año hasta amortizar los 4.000 pesos gastados para aquel 25 de mayo.

 

Imaginamos la indignación del matancero que de todos modos no se acobardó e insistió en su reclamo. El 10 de junio, con gran sutileza, Beascoechea le escribió al ministro provincial siguiente: “Las fiestas del centenario se han celebrado en toda la república con brillo extraordinario y como corresponde a la fecha gloriosa que hemos festejado, esta comuna no podía dejar de festejarlas a la par de las demás municipalidades de la provincia por que un acto de patriotismo así lo imponía. Debo de hacer presente que antes de elevar a Vuestra Señoría la nota en que pido la ampliación de la partida de fiestas consulté con el señor gobernador el cual me autorizó verbalmente a que lo hiciera. Por esta razón formulé un programa de festejos patrios que se realizaron en la semana del centenario en medio del mayor entusiasmo”.

 

Para satisfacción del presidente de La Municipalidad de Matanza Abel Beascoechea la respuesta final llegó el 13 de junio autorizándolo a ampliar la partida de Fiestas Patrias y Religiosas.

Seguramente en aquellos festejos no se supo de este tironeo administrativo y con seguridad las celebraciones habrán sido del provecho de las familias más importantes de la Matanza del Centenario.

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(1) Si bien en el listado de intendentes que publica La Municipalidad de La Matanza Abel Beascoechea no cumplía esa función en mayo de 1910; vamos a ceñirnos al expediente 316 letra M de mayo de 1910 en donde éste acredita ser el presidente de la municipalidad.

(2) Expediente obrante en el Archivo Provincial Ricardo Levene de la Provincia de Buenos Aires.

 

 

Por Alejandro Enrique