En que andábamos, hace 100 años.

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Dado que 100 años, son…muchos años, no hay más remedio que, a falta de testigos, buenos son los archivos. Y uno de los archivos que mayores pistas nos puede aportar es el Digesto de Ordenanzas Municipales que reúne resoluciones de la época y que nos podrán aportar, aunque solo sea en parte noticias del ambiente de aquellos días.

 

La  Matanza de esos días contaría con 10 mil habitantes, escasa urbanización, transportes con tracción a sangre,  calles y accesos con un precario “mejorado”, un afirmado, con uno de esos rodillos de la época  y el alumbrado público alimentado a kerosén y atendido por faroleros que tenían estrictas obligaciones de horario de encendido y apagado, haciendo diferencias, las noches de luna llena, según consta en el contrato de noviembre de 1872.

 

No tenemos precisión de cuantas cosas puedan haber ocurrido en la vida oficial en 1910, pues el archivo salta de la Ordenanza N° 74  de noviembre de 1907,  en la que el HCD, presidido por don Gabriel Ardoino, intima al  Sr. Intendente a dar cumplimiento al Art. 21 de la Ley Orgánica Municipal en un plazo de cinco días,  a la N° 75 de agosto de 1911, en que el HCD, presidido por don José M. Ezcurra,  autoriza a la Intendencia a invertir la suma de $ 600.-, para la instalación del Juzgado de Paz en la Estación de González Catan.  De una cosa si, podemos estar seguros, a pesar de la crisis política que pudo haber existido en ese lapso, el Intendente Abel Beascoechea, alcanzo a inaugurar las dos escuelas Lainez, en octubre de 1910, la 71 de Ramos Mejía y la 72 de San Justo.

 

 Ferrocarril desde 1858 y edificio parroquial construido en 1891, hacía 17 años que se había contratado el Servicio Telefónico con la empresa Unión Telefónica, mediante la Ordenanza N° 26  del 14 de enero de 1893, ya contábamos con Servicio de Correos, sin embargo aún no contábamos con servicio de electricidad. De seguro 1910 debe haber sido un año de intensas discusiones y propuestas, que ya habían comenzado en 1903, con reuniones de vecinos en la Municipalidad, para discutir el tema. Las tratativas continuaron como lo refleja el diario “La Prensa” de 1907, donde luego de aceptar cálculos y planos presentados por el vecino Amadeo Viglione, se decide…

 

”Componer un directorio provisorio compuesto por los señores, A. Viglione, Francisco Acquavella, Carlos H. Pizzurno, Justo Villegas(hijo), Augusto Fages, Pedro Hegui y Domingo Pais. El terreno para instalar la usina, ha sido donado por el vecino, señor Felipe Larumbe.”

 

Y así, tras aquellas febriles reuniones en el “Viejo Cabildo” en diciembre de 1911, bajo la intendencia de don Gabriel Ardoino, mediante la Ordenanza N° 80, se pone en marcha la llegada de la Luz eléctrica a Ramos Mejía y San Justo.

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Este es el viejo caserón municipal, fotografiado años después, pero es el mismo, que en 1910, cobijaba en un mismo ámbito, Poder Ejecutivo, Poder Legislativo, Juzgado de Paz, Comisaría y calabozos y hasta Sala de Auxilios.

Ese puñado de hombres, que la foto capto, son parte de los matanceros del primer Centenario, los que protagonizaron los sucesivos cambios de aquel distrito agrícola-ganadero que éramos por entonces y hasta mediados del 30.

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Imaginamos, y solo imaginamos, que los festejos de aquel primer Centenario, bien pudieron contar con la tradicional carrera de sortijas, que solían realizarse en la calle San Justo (hoy Almafuerte) o en la calle sin nombre (hoy Eizaguirre), donde también se disputaban las famosas carreras cuadreras. El propósito de este recuerdo es una cariñosa invitación a que por un instante tratemos de imaginar la vida pueblerina de nuestro pago allá por 1910, y valoremos el sacrificio de estos hombres y mujeres que nos precedieron y que nos legaron estas ciudades matanceras, que a nosotros nos cabe el hacerlas mejores, más dignas, más confortables, más sanas.

Un afectuoso reconocimiento a estos hombres del primer Centenario.

 

 

Bibliografía: Digesto Municipal

                     Memorias de San Justo de E. Viglione

 

Fotos: Archivo CEHLAM

Por Adolfo “Fito” Correa