La Matanza, honra al Dr. Ignacio Arieta.

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Esta esquina de Buenos Aires  e Irigoyen, primera sede del Club Social de San Justo, congregó la fría mañana del 28 de junio de 1964, a hombres y mujeres de Matanza, de la Pcia. de Buenos Aires y de la Nación, con el objeto de rendirle un justo homenaje al Dr. Arieta, a casi un año de su fallecimiento, designando con su nombre a la arteria que en sus 6 Km de extensión, recorre buena parte del corazón de nuestra ciudad.

 

Nace esta calle, en la  Av. Don Bosco, antiguo Camino de Burgos, recorre la pujante localidad de Villa Luzuriaga, atraviesa abigarrados barrios, hasta no hace mucho, tradicionales quintas, se adentra al corazón de San Justo, pasando por las puertas de lo que  es nuestro Templo Mayor, la sede del Obispado, se detiene unos instantes en la esquina elegida de Buenos Aires e Irigoyen, y luego sigue recorriendo el vibrante centro comercial, para luego de cruzar, la antigua pista de cuadreras, metros antes de la “punta de la piedra”,  internarse definitivamente en el febril ritmo industrial, hasta llegar a la Av. Crovara, otrora derrotero de las tropas, ovinas y vacunas llegando a remates y mataderos, a encontrarse, hasta no hace mucho, con los cuarteles del Reg.Nº 3 de Infantería.

 

Aquel día estuvieron allí todos, Intendente, Concejales, Diputados, Dirigentes, militantes, vecinos, tal y cual la foto lo muestra, todos allí, frente a la Plaza que vio al Dr. Arieta levantar tribuna al frente de la Unión Vecinal, por distintas reivindicaciones matanceras, a pesar de amenazas y algún que otro tiroteo. Como buen idealista que era, no trepidaba en ir del consultorio a la Cámara de Diputados,  de allí a la tribuna y de allí a visitar algún vecino enfermo a su casa, chapaleando el barro de aquel San Justo pueblerino.

 

Así era, así lo conocieron y así lo recuerdan todos quienes estuvieron cerca de él y sintieron la amistad del doctor y la enjundia del conductor y así lo recuerda su ciudad, dándole su nombre a su principal arteria, céntrica y comercial. Solo nos faltaría solicitar que aquella placa colocada ese día, que fue retirada en una refacción comercial, sea repuesta, como debe ser, en un sitio público y seguro, el Dr. Arieta lo merece.

 

 

Bibliografía: Vida de un Romántico

Foto. Archivo CEHLAM.

Por Adolfo “Fito” Correa