LOS 100 AÑOS DE, “La escuela de Ibar”-

alumnos

Para cuando nuestra patria cumple sus 200 años, nuestra querida escuela 72 (hoy 142) Bartolomé Mitre, está cumpliendo, sus 100 años de vida. El país festejaba pomposamente, sus 100 años de vida, sin embargo aún arrastraba, entre otras carencias, un altísimo grado de analfabetismo, sumado a la incorporación de miles de inmigrantes, con la necesidad de incorporarlos a una sociedad homogénea con obligatoriedad y gratuidad de la educación elemental. Es para 1905, que surge la Ley 4874, más conocida como “ Ley Laínez”, que se propone dar cuerpo al espíritu de la Ley 1420 y se acomete a la creación de 1000 escuelas en todo el ámbito de la nación, con el claro objetivo de dar un fuerte impulso a la enseñanza elemental.

 

 

Aquellas escuelas nacidas al amparo de esta ley, se las conoció como “escuelas Lainez” y La Matanza de unos 15 mil habitantes, por entonces recibiría dos, la 71 en Ramos Mejía y la 72 de San Justo. Estas escuelas carecían de todo, edificios, docentes, equipamiento. Sin embargo nacieron, en medio de todas esas dificultades, gracias a la decisión de personas que jamás olvidaremos, a tal punto que estas dos escuelas eran populares por el nombre de quienes las regentearon en sus comienzos. La 71 de R. Mejía, funcionaba en 2 habitaciones cedidas sin cargo por el vecino Rodolfo Villanueva y era conocida como “la escuela de doña Ramona” aludiendo claro a la docente Ramona Arroupe de Vila, su directora y maestra, y en el caso de la 72 de San Justo, nació en la calle San Justo al 900 (hoy Almafuerte 3200) , la quinta de don Pascual Lovotti, quien alquilaba 7 aulas en las que la docente Ana Felisa Ibar de Zigñego, oficiaba de directora, docente, secretaria, madre y portera y por ende los sanjusteros la conocían, como “ la escuela de Ibar”. Así nacían las escuelas Laínez, a pulmón, así nació la escuela 72 un 3 de octubre de 1910, con la presencia del presidente del Consejo Nacional de Educación, Dr. José María Ramos Mejía de innegable ascendencia matancera.

 

 

Por algo más de 30 años funciono allí  la “escuelita de Ibar”, para el año 1942 festejarían sus 32 años en el patio de su nueva sede, Salta y Entre Ríos, una antigua casona de los Ordoqui, que por allá por julio de 1978 fue comprada y es su sede actual, donde festejará sus 100 años de vida. Allí se recordaran de seguro los nombres que sostuvieron  esta patriada, que en algún momento en los que La Matanza y San Justo crecía geométricamente, apelaban a dos y tres turnos de labor, con escasos docentes que terminaban agotados cada día, hasta la llegada años después, de más maestros y más escuelas.

 

 

De los tantos recordaremos tres docentes, Ana Felisa Ibar, Teresa C. de Elio, María Cristina Acosta, tres directores, María G de Vuletin, Alfonso Corigliano, Amelia Arcangel de Caivano (ex alumna) y tres cooperadores Ignacio Arieta, Juan Florio, Enrique Beovide. Esta lista está llena de injusticias, (el espacio obliga) debe multiplicarse por diez y en el caso de los cooperadores por cincuenta, todos con parecidos meritos de que se les recuerde. Quienes pasamos por esas aulas, (foto 1953) jamás podremos olvidar, la vieja casona, su molino, la llegada de las estufas a kerosene, a doña Guillermina –la portera-, a sus esforzados maestros la señora de Zemma, se venía de Lujan, ni a los cooperadores que foguearon desde el consultorio médico, hasta el pancito de media tarde.

 

 

La antigua escuela de Ibar, frente al almacén de los Crovara y al edificio del telégrafo, ya en su sede actual cambiaría su denominación a fines de los 60, por la denominación de 142, con el traspaso  de estas escuelas a las provincias, sin embargo para quienes pasamos por allí seguirá siendo la 72 y para los más antiguos y memoriosos, la querida “ escuelita de Ibar”, todos y cada unos le deseamos, larga vida y un…

¡¡¡Feliz Centenario¡¡¡

 

 

Bibliografía: Bodas de brillante. A. Corso

Foto: Archivo CEHLAM-

Por Adofo “Fito” Correa