Encuentro del Dr. Arieta y…Almafuerte!!!

alamafuerte

Hace exactamente 86 años, el pueblo sanjustero homenajeaba a su hijo dilecto don Pedro Palacios, Almafuerte,(1854-1917) produciendo uno de los primeros cambios de nombre en las calles de la ciudad. Mediante la Ordenanza 158, de setiembre de 1924, se designaba con el nombre del querido poeta, la hasta entonces calle San Justo. Fue durante la intendencia de  Don, José Tasso y aquella calle era precisamente la del edificio comunal, por ese entonces aún el viejo caserón con las calles de tierra.

 

Años más tarde, al cumplirse el centenario del nacimiento de Almafuerte, 1854-1954, se decide erigirle un monumento que le diera presencia física al poeta, en las calles del pueblo que lo había visto nacer. Esto ocurre finalmente un jueves 10 de noviembre de 1955, hará este año del Bicentenario 55 años. Nada mejor podría ocurrir  ese día de la inauguración, aquella mañana soleada, que el encuentro de la palabra del Dr. Arieta (foto), con el espíritu combativo de nuestro poeta de barricada, que a la vez, supo ser un infatigable docente.

 

El Dr. Arieta recuerda en su discurso, la desolada infancia de Almafuerte y de seguro también recordaba su temprana orfandad, que al igual que el poeta, encontró refugio “en una tía, hermosa alma de mujer.”Luego la historia de ambos sería bastante diferente, sin embargo ambas estarían signadas por la defensa inclaudicable de la felicidad de su pueblo, por sus derechos a la educación, la salud, la vivienda, la libertad y la democracia. Recordaba el Dr. Arieta la opción de Almafuerte en pleno siglo 19…

 

                                    “…Yo renuncio a las glorias mundanales

                                         por el arduo  desierto solitario,

                                         para sembrar también abecedario

                                         donde mismo se siembran los trigales…”

 

 

 

  Eran momentos de dictadura y muchos de los asistentes a ese acto jamás olvidaran el breve pero intenso aire de libertad, que se respiro ese día en la esquina de Catamarca y Almafuerte, allí donde se produjo el encuentro de estos dos hombres, que hicieron su opción por el pueblo, “…renunciando a las glorias mundanales…”. De seguro por andarán juntos por algún lugar tratando de iluminarnos para encontrar nuestro destino, ese que imaginaron ambos en distintos tiempos. Nuestro mejor recuerdo para estos dos grandes hombres.                                     

 

 

Bibliografía: Vida de un Romántico. 1964

Foto: Archivo CEHLAM.

 

Por Adolfo “Fito” Correa.