1960, T.C. y tragedia.

accidente

El año 1960, tendría como siempre, su Gran Premio del T.C. Se largaría un primero de diciembre desde el A.C.A. y sería desde el vamos, un Gran Premio, muy especial y trágico. Desde la misma noche en que se largo, se sucedieron alternativas de accidentes, sin embargo su final aquel 11 de diciembre, superaría todo lo anterior.

 

Luego de recorrer gran parte del país, ese domingo 11 de diciembre finalizaban la carrera, entrando por Camino de Cintura con destino al Autodromo de la ciudad de BSAS. Claro que aquel Camino de Cintura, no era el actual, era una angosta cinta asfáltica por donde se circulaba en ambos sentidos. A sus costados se agolpaban, hombres, mujeres y niños que esperaban ver pasar a sus ídolos, a los que habían seguido por radio, durante todo el recorrido.

  

La entrada de los pilotos, a esta urbe de 6 millones de personas estuvo plagada de accidentes, Baronio, termino en un zanjón, Marcos Ciani, con heridas en su rostro tras la rotura de su parabrisas, un chico había extendido su brazo al paso del piloto, Abel Rosseto, embiste a un motociclista que se le cruzo y termino en  la banquina, Crispulo Villanueva, freno a centímetros del tren, en la ciudad  de Merlo.

 

Sin embargo aún faltaba más,  y lo peor. Juan Carlos Navone, que venía ganando la etapa, entra a San Justo por Camino de Cintura, los espectadores estaban casi sobre el pavimento y al hacerlo formaban una especie de embudo, que se despejaba segundos antes del paso del piloto, esto impidió que Navone viera la rotonda de San Justo, que estaba poblada de entusiastas.

Para cuando la vio, ya era tarde, causando una masacre, más de 14 muertes y decenas de heridos.

 

Hoy, aquella rotonda ya no existe y solo nos dejó aquel mal recuerdo que jamás olvidaremos. El Turismo de Carretera, se corre en autodromos, comienza y termina en el día, y el protagonista de aquella desgracia, Juan Carlos Navone, fallecido en enero del 2003, seguramente cargo con esta fatalidad durante toda su vida, así como las victimas de aquel infortunado 11 de diciembre de 1960.

Por Adolfo “Fito” Correa.