Fonseca: 60,55,50,35-

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Aunque pueda parecer el celular de la familia Fonseca, en verdad se trata de una historia de vida de inmigrantes – cuando no- y de una empresa de transportes emblemática de nuestro querido San Justo, la 55.

 

Don Norberto Fonseca emigra de su Portugal natal, y llega a nuestras costas en 1925. Viene con su esposa, Maria Concepción y un hijo por nacer, que nacería aquí y sería mujer. Luego vendrían dos varones, con los que comenzaría esta historia. Luego de su breve paso por el Hotel de Inmigrantes, pronto encontraría trabajo, como herrador de caballos y vivirá una década en un conventillo de Pompeya.

 

Para 1935, ya lo encontramos al volante de la naciente novedad de ese entonces, el colectivo y para el año 40, se incorpora a la línea 55 en el flamante Chevrolet de la época (foto). Como vemos en la foto, el recorrido aún no llegaba a San Justo, terminaba en Mataderos, en donde puede verse al fondo la chimenea de Jabón Federal. Era zona de trabajadores, y de algún que otro prostíbulo, y aquellos clientes, también eran sus pasajeros.

                                                                                                               

Un dato, a don Norberto le siguieron sus hijos, Lalo, primero y Oscar, después y la familia Fonseca conservó el coche N° 50 de la línea 55, durante 60 años, hasta el retiro de Oscar, que culmino con una unidad modelo 94. Todos los sanjusteros sabemos lo que significó la línea 55, una línea pionera en nuestra zona y Oscar, el Fonseca que culmino aquello iniciado por don Norberto, también, y siente un legitimo orgullo de lo hecho por su familia en esos 60 años.  Y así es que fue poniendo, en un cuadro familiar, las fotos de los distintos modelos manejados por su familia, siempre manteniendo el coche 50 de la línea 55 y armo un bellísimo elemento histórico, no solo para el, sino para todos.

 

El señor Oscar Fonseca, ha tenido en estos días, la gentileza de regalarnos aquel cuadro, que mucho valoramos y sabremos cuidar como tantos otros objetos, que aspiramos a colgar, para el conocimiento y el deleite de todos, en nuestro futuro Museo Histórico, que más temprano que tarde, será una realidad. Gracias, familia Fonseca.

 

Por Adolfo “Fito” Correa