Archivo de Agosto de 2010

Primeras actas civiles, de La Matanza.

Lunes, 30 de Agosto de 2010

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Repasando, como siempre algunos escritos del Profe Corso, nos encontramos con Interesantes datos sobre las primeras actas que figuran en los libros de nuestra Catedral y de nuestro Registro Civil, recopilados hace algo más de 20 años.  Se trata las primeras actas de casamiento, nacimiento, bautismo y defunción, asentadas en los libros de aquellas instituciones.

 

Hablemos en primer término de las actas de la Catedral, cuando era una humilde Capilla, regenteada en sus inicios por el presbítero Juan Cademartori.

 

Matrimonio: El primer matrimonio registrado, fue el 30-10-1858, el mismo día en que se habilitaba la Capilla. Fue el de Carmelo Giménez, tucumano de 24 años que se casa con Rufina Merlo, de 16 años, nacida en BSAS, el Capellán fue el Pbro. Juan Cademartori.

 

Bautismo: También fue el 30-10-1858, y fue muy particular. El niño bautizado se llamaba Justo y los padrinos fueron los donantes de las tierras en que se fundo nuestra ciudad. El acta dice…” Justo Olivera nacido el 24 de abril de 1858, hijo legitimo de José Olivera y Baldomera Rivero…” sus padrinos fueron el Dr. Alfredo Lahite y Ángela Villegas de Lahite. El Capellán, R.P. Cademartori.

 

Defunción: (textual)…” El 13 de agosto de 1862, yo, el Capellán inscripto de Licencia del Cura Párroco de Morón, di sepultura eclesiástica en el Cementerio de este pueblo, al cadáver de Doña Dominga Méndez, soltera de 23 años de edad, hija legitima de Don Francisco Méndez y de Juana Borda, natural y vecino de este pueblo…” Firmado Capellán Cristóbal Cavalli.

 

Obviamente las actas de nuestro Registro Civil, son posteriores a la de nuestra Capilla, puesto que la Ley que lo crea es de la década del 80. Los tres primeros libros, arrancan en febrero de 1889 y están firmadas por alguien que luego sería Intendente, Don Ricardo Eastman.

 

Matrimonio: El día 13 de febrero de 1889, se presenta ante el Juez de Paz y Jefe del Registro Civil de San Justo, el Sr. Bernardo Sapirein de 26 años, español de Guipúzcoa, de profesión hacendado y Doña Catalina Anchezar, argentina, nacida en este Partido, con el objeto de contraer matrimonio.

 

Nacimiento: El día 16 de febrero de 1889, se presenta ante el Juez de Paz y Jefe del Registro Civil de San Justo, Don Blas González, de 25 años, casado y declaró que el día 14 del corriente, había nacido una criatura del sexo masculino, que había nacido con el nombre de Blas Valentín González,  hijo legitimo del declarante y de su esposa, Doña Justa Herrera.

 

Defunción: El día 16 de febrero del año 1889, concurren al Registro Civil a las 9 de la mañana, el Sr. Félix Sollita, de 30 años de edad, casado, domiciliado en la calle Corrientes y Mendoza de San Justo. Lo hace para comunicar que… “ En el día de ayer, a las 11,30 de la mañana, en la casa de la calle Mendoza falleció su cuñado Francisco Labiola, de 32 años de edad y de acuerdo al certificado expedido por el Dr. Victor Adam, el citado Francisco estaba afectado de cáncer en una pierna…”

 

Es este trabajo, una recopilación del profesor Corso, publicada en el periódico “La hoja de Almafuerte” de agosto de 1998, que forma parte de nuestro archivo.

 

 

Foto: Archivo CEHLAM (Catedral 1920)

Por Adolfo “Fito” Correa.

La Matanza y don Martiniano Leguizamón.

Lunes, 30 de Agosto de 2010

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Allá por 1858, para cuando San Justo dibujaba su incipiente trazado y esbozaba una muy humilde capilla que esporádicamente asistiría a sus fieles matanceros, lejos de aquí, en Rosario del Tala, Pcia. de Entre Ríos, nacía un 28 de abril, don Martiniano Leguizamón, hijo de una familia de antiguo arraigo. Su infancia transcurrió en la estancia paterna del “Rincón  de Cala”, en Gualeguay.

 

Su padre, había sido oficial  del General Urquiza, luchó junto al prócer en el Ejercito Grande que derrotó a Juan Manuel de Rosas en la batalla de Caseros. Su padrino fue el General Galarza, que había combatido junto con Ramírez yUrquiza. Estas circunstancias familiares le permitieron oír de labios de sus protagonistas, hechos que luego narró en varias ficciones históricas.

 

Luego de cursar sus estudios secundarios en el Colegio Nacional de Concepción del Uruguay, se traslada a BS.AS. donde siguió su carrera de jurisprudencia. Su vida tuvo varia facetas, nativista, costumbrista, autor teatral, poeta, historiador y novelista. Su brillante actividad lo llevo a ser parte de la Junta de Historia y Numismática Americana, Real Academia de la Historia de Madrid, Instituto Geográfico e Histórico del Uruguay, Sociedad Chilena de Historia e Instituto Histórico de Lima, junto a decenas de publicaciones memorables y trabajos de investigación histórica, como La casa natal de San Martin, entre otras.

 

Durante algo más de 25 años, y hasta sus últimos días, estuvo entre nosotros, aquí, en nuestro pago matancero, pago que el visitaba y del que se enamoró, compro un solar que pertenecía a don Enrique Simón Pérez y allí edifico una casa de estilo colonial a la que bautizó con el sobrenombre de su hija Susana y la llamó “La Morita”. En este refugio matancero, don Martiniano escribió, hasta  sus últimos días y allí recibía las visitas de los hermanos Finocchietto, uno de  ellos Miguel Ángel, era su yerno, al actor Enrique Muiño, al periodista y ensayista Juan José de Soiza Reilly (foto), entre otros celebres  personajes.

 

En 1934 fallece su esposa Edelmira Fernández, este hecho, lo sume en un profundo estado depresivo. Para aliviarlo, su yerno le hace edificar un rancho que llamó como en su comarca natal, “Rincón de Cala”, donde cobijó su museo y su biblioteca, que hoy se encuentran en el Museo de Paraná. Aquí, en este refugio matancero de “La Morita”, fallece un 26 de marzo de 1935. Una  brillante figura de la cultura nacional, que estuvo entre nosotros y al que el pueblo de La Matanza recuerda con afecto y admiración, dando su nombre a la biblioteca del Club Social y Deportivo González Catán en 1939 y continua recordándolo permanentemente como uno de los grandes hombres que forman parte de la rica historia de nuestro pago matancero.

 

Bibliografía: Enfoques Históricos (1979) E.E. Viglione

Foto: Archivo CEHLAM.

Por Adolfo “Fito” Correa.

El Ramos Mejía…de sulkis y palenques.

Lunes, 2 de Agosto de 2010

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Si de esquinas  emblemáticas se trata, los ramenses, a lo largo de nuestra historia tenemos dos, lógicamente la más popular, Rivadavia y Avenida de Mayo . Luego esta, sin duda, la que muestra esta fotografía; Belgrano y Avenida de Mayo( 1920).

 

Este extraño documento- tal vez único-, se nos une a la infinita memoria de Don Tito, habitante de Ramos mejía desde hace algo más de 90 años, nos cuenta que esta foto es de principios de 1920 y que pertenece a la por entonces, Forrajería y Almacén “Al Ahorro”. Nos dice Don Tito que aquí, es donde su madre le hacía Ir cuando era chico, a comprar carbón, maíz para las gallinas, semillas y claro… los caramelos que Don Biasse (su propietario) le obsequiaba de yapa, algo que ya en nuestros días, no existe.

 

También podemos ver algo muy común en esa época, los palenques para sujetar los caballos y el bebedero de cinc, junto esos particulares habitantes de un Ramos Mejía de apenas 6000 ramenses aproximadamente. Casi todo el pueblo rodeado  de quintas de verduras y flores y lógicamente las mansiones de los poderosos de la época. Por entonces, ya teníamos estación ferroviaria (1858), la iglesia Del Carmen, la Casona de la Estación, el Salón Victoria, la Sociedad de Socorros Mutuos y vendría mucho más.

 

Pero volvamos por un instante a esa esquina, el dueño durante un tiempo fue Don Juan de Biasse, en el fondo de esta propiedad estaba la Cancha de Pelota-Paleta que por uno de sus costados daba a la calle Belgrano y estaba dirigida por un  vasco, una persona muy fornida, según crónicas de esos tiempos y que ostentaba el titulo de “Canchero”. En este caso, como en otros, nos hace bien recordar y ver a quienes nos precedieron en el tiempo, ramenses como nosotros, gente de pueblo, honesta y trabajadora, todo una estampa de nuestro Ramos Mejía en las primeras décadas del siglo  XX.

 

Creo oportuno cerrar esta emotiva nota, con el poema de un grande de la literatura Argentina, el cual ejercía su cargo de “Profesor de Historia en nuestra Escuela Nacional de Comercio”, el Comercial de Ramos Mejía, me estoy refiriendo al Dr. Baldomero Fernandez Moreno, escritor y médico…”Setenta balcones y ninguna…”

 

   -“ Tarde fría de invierno, tarde bien provinciana

       casas viejas, molinos y sombras amarillas,

       aquí está la estación, más allá la placita,

       tu campanario agudo. Oh gris Ramos Mejía-

 

-Carlos Boragno: Periodista Historiador

-Foto: Archivo CEHLAM