Archivo de Mayo de 2010

El primer centenario de la patria en Matanza.

Viernes, 21 de Mayo de 2010

La Matanza está preparando los festejos para celebrar los primeros 200 años de aquella Revolución de Mayo de 1810 en donde reformistas y jacobinos disputaban poder ante la acéfala corona española. Dos siglos después de aquel suceso político que desplazó a Baltazar Cisneros para dar paso al primer gobierno patrio encabezado por Cornelio Saavedra y fogoneado por Mariano Moreno, vamos a ver cómo se vivió en estos pagos las fiestas del primer Centenario llevadas a cabo en mayo de 1910.

 

Para la ocasión la clase dominante de la Argentina aprovechó el Centenario para mostrar al mundo toda su opulencia económica. Con ese objetivo se inauguraron edificios públicos, paseos, plazas y abundaron los desfiles militares. Para la ocasión el presidente José Figueroa Alcorta recibió delegaciones de distintos países y a la propia infanta Isabel de Borbón en representación del Rey de España.

 

Pero en Matanza no le fueron en saga a esa oligarquía porteña que se floreaba ante los ojos del mundo mientras las protestas sociales se multiplicaban por doquier. En ese primer Centenario los matanceros decidieron dar una fiesta acorde a las circunstancias. Los festejos se extendieron a lo largo de  toda una semana y culminaron el miércoles 25 de mayo.

 

Por entonces los poblados florecientes dentro del distrito eran Ramos Mejía y San Justo (en ese orden) mientras que González Catán tenía pocas semanas de vida e Isidro Casanova debía esperar al año siguiente para ser fundado. Los ramenses mostraban orgullosos el recién terminado Templo de Nuestra Señora del Carmen. Y en materia política el predominio era ejercido por los dirigentes conservadores, cuyo Partido Conservador Independiente de Matanza era presidido por Roberto Rocamora.

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Anualmente el municipio estipulaba una partida presupuestaria para afrontar las “fiestas cívicas y religiosas  (así se las describía en el presupuesto municipal), con las que se costeaban los festejos públicos de fechas patrias y de orden espiritual. Para el Centenario Matancero el acotado presupuesto comunal debió ser reforzado, y para ello se pidió ayuda económica a la provincia. Pero allí surgió un pequeño cortocircuito entre el gobierno bonaerense y el municipal.

 

Al parecer el presidente de la Municipalidad, Abel Beascoechea (1), acordó verbalmente con el gobernador de la provincia de Buenos Aires, José Inocencio Arias, una partida extraordinaria para que las principales familias de San justo y Ramos Mejía tengan una fiesta patria que los hiciera sentir orgullosos. Ante esta promesa el jefe comunal solicitó al gobierno provincial el giro del dinero prometido.

 

Según el expediente 316 letra M (2), el 19 de mayo de 1910 el Estado municipal se dirigió en estos términos al ministro de Gobierno provincial (Néstor French) para solicitar el aumento de la partida para fiestas: “Tengo el agrado de dirigirme al señor ministro comunicándole que con motivo de las fiestas extraordinarias del centenario que deben celebrarse en este partido, me encuentro con que la partida asignada para fiestas es insuficiente para poder atender los gastos que ella demanden. El presupuesto de este año le asigna al inciso de fiestas patrias y religiosas la suma de mil pesos de la que ya se ha dispuesto de la suma de $450. Por esta razón pido a VS se sirva autorizarnos para ampliar hasta la suma de 4.000 pesos”.

 

Sin embargo, esa correspondencia no fue contestada en tiempo y forma por el ministro provincial. Al dilatarse la respuesta, y con las celebraciones del 25 de mayo encima, Beascoechea decidió gastar a cuenta y llevar adelante los festejos del Centenario en Matanza.

 

Pero la dilación de la que fue víctima el matancero no fue casual. Esto se desprende de la carta que arribó desde La Plata el 1º de junio: “Considero que ha pasado la oportunidad de resolver el punto pedido, puesto que las festividades del Centenario ya se han realizado y ya que para los festejos patrios que puedan presenciarse puede alcanzar la partida afectada a tal fin”. Lo que en buen criollo le estaba insinuando el ministro French al jefe municipal Abel Beascoechea era que subejecute las fiestas cívicas del resto del año hasta amortizar los 4.000 pesos gastados para aquel 25 de mayo.

 

Imaginamos la indignación del matancero que de todos modos no se acobardó e insistió en su reclamo. El 10 de junio, con gran sutileza, Beascoechea le escribió al ministro provincial siguiente: “Las fiestas del centenario se han celebrado en toda la república con brillo extraordinario y como corresponde a la fecha gloriosa que hemos festejado, esta comuna no podía dejar de festejarlas a la par de las demás municipalidades de la provincia por que un acto de patriotismo así lo imponía. Debo de hacer presente que antes de elevar a Vuestra Señoría la nota en que pido la ampliación de la partida de fiestas consulté con el señor gobernador el cual me autorizó verbalmente a que lo hiciera. Por esta razón formulé un programa de festejos patrios que se realizaron en la semana del centenario en medio del mayor entusiasmo”.

 

Para satisfacción del presidente de La Municipalidad de Matanza Abel Beascoechea la respuesta final llegó el 13 de junio autorizándolo a ampliar la partida de Fiestas Patrias y Religiosas.

Seguramente en aquellos festejos no se supo de este tironeo administrativo y con seguridad las celebraciones habrán sido del provecho de las familias más importantes de la Matanza del Centenario.

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(1) Si bien en el listado de intendentes que publica La Municipalidad de La Matanza Abel Beascoechea no cumplía esa función en mayo de 1910; vamos a ceñirnos al expediente 316 letra M de mayo de 1910 en donde éste acredita ser el presidente de la municipalidad.

(2) Expediente obrante en el Archivo Provincial Ricardo Levene de la Provincia de Buenos Aires.

 

 

Por Alejandro Enrique

Antigua Farmacia Giovo.

Viernes, 21 de Mayo de 2010

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Nos resulta muy grato recordar el centenario de este comercio sanjustero,  en el marco de los festejos del Bicentenario de la Patria. Allí, en su lugar habitual, frente a la Plaza San Martin, hace algo más de 100 años nacía este comercio en 1909. No fue la primera farmacia de nuestra ciudad, sin embargo, en la calle Matanza al 700 (hoy H. Yrigoyen 2480) ha permanecido por más de 100 años, con cambios de dueños, pero manteniendo el rubro farmacia, con el que nació.

 

No contamos con muchos datos de su primer promotor, el señor Eduardo Costa, pero si pudimos, tener en mano el recibo de pago de habilitación provincial de farmacia a nombre del señor Juan Giovo, que data del 30 de mayo de 1910.

Las publicaciones locales y algunas facturas del comercio que hemos rescatado, nos dicen que en algunos años  de la década del 20 y el 30, se denomino

Farmacia “La Nueva” a nombre del señor Juan Giovo y con la asistencia del farmacéutico, Luis C. Carboneschi. Ya a fines de la década del 40, nos aparece una factura con la denominación de Farmacia Giovo, por entonces  regenteada por don Jacobo Cohan, quien reformo y amplio el local y lo administro por muchos años.

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La familia Giovo, una familia tradicional de San Justo, dueños de tierras en nuestra ciudad, propietarios de hornos de ladrillos, distribuidores de bebidas y gestores de más de un emprendimiento comercial, emparentados con el señor Larumbe, propietario de una de las casas más señoriales de San Justo, allí nomas pegadita a la farmacia y que data de 1906, esta familia, decíamos nos ha legado este comercio, que debe ser uno de los únicos, sino el único, en cumplir 100 años de vida, manteniendo su lugar de origen y el rubro que lo vio nacer, también nos aparecen sus nombres en el origen del Club Social y de otras instituciones, que le dieron impulso al San Justo moderno que hoy conocemos. Un reconocimiento y un saludo a la Antigua Farmacia Giovo.

 

 

Fotos: Gentileza Farmacia Giovo.

Por Adolfo “Fito” Correa

 

En que andábamos, hace 100 años.

Martes, 11 de Mayo de 2010

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Dado que 100 años, son…muchos años, no hay más remedio que, a falta de testigos, buenos son los archivos. Y uno de los archivos que mayores pistas nos puede aportar es el Digesto de Ordenanzas Municipales que reúne resoluciones de la época y que nos podrán aportar, aunque solo sea en parte noticias del ambiente de aquellos días.

 

La  Matanza de esos días contaría con 10 mil habitantes, escasa urbanización, transportes con tracción a sangre,  calles y accesos con un precario “mejorado”, un afirmado, con uno de esos rodillos de la época  y el alumbrado público alimentado a kerosén y atendido por faroleros que tenían estrictas obligaciones de horario de encendido y apagado, haciendo diferencias, las noches de luna llena, según consta en el contrato de noviembre de 1872.

 

No tenemos precisión de cuantas cosas puedan haber ocurrido en la vida oficial en 1910, pues el archivo salta de la Ordenanza N° 74  de noviembre de 1907,  en la que el HCD, presidido por don Gabriel Ardoino, intima al  Sr. Intendente a dar cumplimiento al Art. 21 de la Ley Orgánica Municipal en un plazo de cinco días,  a la N° 75 de agosto de 1911, en que el HCD, presidido por don José M. Ezcurra,  autoriza a la Intendencia a invertir la suma de $ 600.-, para la instalación del Juzgado de Paz en la Estación de González Catan.  De una cosa si, podemos estar seguros, a pesar de la crisis política que pudo haber existido en ese lapso, el Intendente Abel Beascoechea, alcanzo a inaugurar las dos escuelas Lainez, en octubre de 1910, la 71 de Ramos Mejía y la 72 de San Justo.

 

 Ferrocarril desde 1858 y edificio parroquial construido en 1891, hacía 17 años que se había contratado el Servicio Telefónico con la empresa Unión Telefónica, mediante la Ordenanza N° 26  del 14 de enero de 1893, ya contábamos con Servicio de Correos, sin embargo aún no contábamos con servicio de electricidad. De seguro 1910 debe haber sido un año de intensas discusiones y propuestas, que ya habían comenzado en 1903, con reuniones de vecinos en la Municipalidad, para discutir el tema. Las tratativas continuaron como lo refleja el diario “La Prensa” de 1907, donde luego de aceptar cálculos y planos presentados por el vecino Amadeo Viglione, se decide…

 

”Componer un directorio provisorio compuesto por los señores, A. Viglione, Francisco Acquavella, Carlos H. Pizzurno, Justo Villegas(hijo), Augusto Fages, Pedro Hegui y Domingo Pais. El terreno para instalar la usina, ha sido donado por el vecino, señor Felipe Larumbe.”

 

Y así, tras aquellas febriles reuniones en el “Viejo Cabildo” en diciembre de 1911, bajo la intendencia de don Gabriel Ardoino, mediante la Ordenanza N° 80, se pone en marcha la llegada de la Luz eléctrica a Ramos Mejía y San Justo.

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Este es el viejo caserón municipal, fotografiado años después, pero es el mismo, que en 1910, cobijaba en un mismo ámbito, Poder Ejecutivo, Poder Legislativo, Juzgado de Paz, Comisaría y calabozos y hasta Sala de Auxilios.

Ese puñado de hombres, que la foto capto, son parte de los matanceros del primer Centenario, los que protagonizaron los sucesivos cambios de aquel distrito agrícola-ganadero que éramos por entonces y hasta mediados del 30.

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Imaginamos, y solo imaginamos, que los festejos de aquel primer Centenario, bien pudieron contar con la tradicional carrera de sortijas, que solían realizarse en la calle San Justo (hoy Almafuerte) o en la calle sin nombre (hoy Eizaguirre), donde también se disputaban las famosas carreras cuadreras. El propósito de este recuerdo es una cariñosa invitación a que por un instante tratemos de imaginar la vida pueblerina de nuestro pago allá por 1910, y valoremos el sacrificio de estos hombres y mujeres que nos precedieron y que nos legaron estas ciudades matanceras, que a nosotros nos cabe el hacerlas mejores, más dignas, más confortables, más sanas.

Un afectuoso reconocimiento a estos hombres del primer Centenario.

 

 

Bibliografía: Digesto Municipal

                     Memorias de San Justo de E. Viglione

 

Fotos: Archivo CEHLAM

Por Adolfo “Fito” Correa