Archivo de la categoría ‘Anecdotario Matancero’

El “Viejo Cabildo” de San Justo.

Martes, 17 de Abril de 2012

125 años de su fundación.

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Ultima foto conocida, ya en ruinas. (J. Newton 1963)

La ciudad de San Justo, nacida para ser cabecera del distrito de La Matanza, hace algo más de 155 años, por voluntad de sus propios vecinos y que encontró un lugar físico para fundarse, en la tierras donadas por los herederos de don Justo Villegas, cuenta en su historia, con algunos hechos singulares, que la distinguen de otras localidades del distrito, nacidas al calor de la llegada del tren, en su gran mayoría o Ciudad Evita, nacida fruto de un plan nacional, que encontró asiento en nuestro distrito.

Los inicios de San Justo, fueron pampa y cielo, grandes propietarios de tierras que en general no vivían aquí, trabajadores rurales, a más de pequeños propietarios y arrendatarios, que si lo hacían, pero en un pequeño numero, algo más de 3 mil para todo el distrito en 1854. De ellos solo algunos cientos, para cuando se hizo la traza de la ciudad de San Justo y que continúo de este modo, hasta el censo de 1869. Luego llegamos a 4.500 habitantes para 1895, siempre en el total del distrito y según censos nacionales, de los cuales solo una parte vivía en San Justo.

Es en este ínterin y porque de seguro ya las tertulias de los estancos, pulperías y bares de la época, no podían contener las aspiraciones de una ciudad que lentamente crecía y buscaba mejorar, es que nace la, Sociedad de Protección Mutua de La Matanza, fundada el 1° de abril de 1887, hace 125 años, fogoneada por el crecimiento urbano de la ciudad y que funcionaba en la calle Tucumán, ( hoy Perú), en el predio que hoy ocupa CEMEFIR y que fue durante más de 30 años, hasta la llegada del Club Social, el lugar obligado de reunión de los sanjusteros, para lo que fuere, box, teatro, bailes, reuniones sociales, más tarde cine…en fin todo pasaba por allí, por el “Viejo Cabildo”, que así le decían los antiguos vecinos.

image004 Anuncio de teatro 1937.

Una antigua casona, con un importante salón que se acondicionaba para lo que fuera, fue por años el refugio de los sanjusteros hasta la llegada de otras instituciones 30 años después y alguna de ellas, como el Club Almirante Brown, tuvo su sede allí y en reuniones realizadas allí mismo, es que se decide la compra de su sede definitiva.

Sufrió varios incendios, pues en sus instalaciones había mucha madera y las medidas de seguridad, no serían las mejores. Según relatos de Carlos Boragno, historiador de Ramos Mejía, apagando uno de esos incendios, debutan nuestros Bomberos Voluntarios, un 26 de julio de 1938, llamados desde la comisaria de San Justo. Finalmente hacia mediados de los años 50, se extingue su actividad, opacada por el surgimiento de nuevas instituciones y por un último incendio que decreto de su final.

image006Fiesta de bodas de Hage-Sosa, 1951.

Nombraremos aquí, socios fundadores de esta entidad, como un acto de justicia y respeto hacia ellos. Jacinto Nicora, Luis Sciutto, Juan Massuco, Santos Nessi, Vicente Capurro, José Barbarito, Silverio Torrado, Juan Nicolini. A todos ellos y a los cientos de socios y directivos imposible de nombrar en esta breve síntesis recordativa de los 125 años de fundación de nuestra primer asociación civil en la ciudad de San Justo, nuestro más cálido recuerdo y agradecimiento.

-Datos aportados por, Norberto Chamorro, don Luis Gorra, Perla Sosa.

y Leonor Lezcano.

-Fotos del Archivo CEHLAM.

-Por Adolfo “Fito” Correa.

Doña María Salome Cascallares de Villegas.

Martes, 20 de Marzo de 2012

A los 150 años de su fallecimiento.

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Inevitablemente, este año estas dos imágenes que aquí vemos , se aunarán indisolublemente, en un recordatorio y un festejo. El próximo 23 de marzo, se cumplirán los 150 años del fallecimiento de doña María Salome Cascallares de Villegas, (1795-1862), esposa de don Justo Villegas, y a la vez el 1 de noviembre festejaremos el 150 aniversario de la inauguración de nuestra Parroquia de los Santos Justo y Pastor, hoy Catedral y sede del Obispado de San Justo, también ocurrido en 1862.

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Doña Salome, hija del primer matrimonio, de don Francisco Cascallares y de doña Petrona Blanco, nació en BSAS en 1795, fue una distinguida dama de su época y según comentarios, una bellísima mujer. A la muerte de su esposo, don Justo Villegas en 1850, ella, sus hijos y sus hijos políticos, donan parte de sus tierras, para la fundación de la ciudad de San Justo, cabecera del Partido de La Matanza, además de la suma de $ 20.000 pesos de la época, que se reunirían con una suma igual, aportada por los vecinos de San Justo, para la construcción de una parroquia, con la que el distrito no contaba.

Aquel anhelo de parroquia, de la familia Villegas y de todos los sanjusteros, tuvo un primer paso, al instalarse una humilde Capilla, dependiendo de la Parroquia de Morón, en donde en sus primeros oficios, allá por octubre de 1858, participo parte de la familia donante, encontrando finalmente el 1 de noviembre de 1862, con la inauguración de la Parroquia de los Santos Justo y Pastor, la concreción de aquel sueño, claro que esto no pudo ser visto por doña Salome, fallecida 8 meses antes. Sus restos descansan en el Cementerio de la Recoleta, junto a los de su esposo.

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Es así que este año, ambos hechos, recordatorio y festejos, obligadamente andarán juntos en las publicaciones que de seguro habrá sobre el nacimiento de nuestra ciudad y la llegada de su parroquia, hace 150 años. Un afectuoso reconocimiento, a todos los matanceros que lo hicieron posible y un cálido recuerdo para doña M. Salome Cascallares de Villegas.

Fotos: Museo Fernández Blanco-Autor Carlos Pellegrini

Archivo CEHLAM.

Por: Adolfo “Fito” Correa.

Una familia que dejó huellas profundas.

Martes, 6 de Marzo de 2012

Era una época más conservadora que la que vivimos hoy en nuestro pueblo. Hace poco menos de cien años atrás el primer impuso del pueblo estaba dado por tres aspectos: el económico, el educacional y el religioso.

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Por eso cuando comenzaron los primeros loteos en esta zona, allá por el año 1908, era necesario que el tren pasara por el pueblo para que se desarrollara económica y poblacionalmente. Para esto, el propio Dr. Bonzi donó las tierras para construir la estación, como bien sabemos. Pero además donó el terreno para la construcción de una iglesia y casa parroquial y escuela, aunque la escuela no se instaló en sus terrenos.

Para poder hablar del crecimiento del catolicismo en Aldo Bonzi, hay que comenzar por mencionar a una bien posicionada familia que se instaló a principios del siglo XX en el pueblo: la familia Marcan. Francisco Marcan vino a Bonzi junto a su esposa Magdalena Melvielle y sus dos hijas, una de ellas murió muy joven y la otra permaneció soltera, se llamaba Martha Matilde. Vino con ellos también la hermana de Francisco, la señorita Constancia.

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Francisco abrió las puertas de un emblemático comercio que continúa hasta nuestros días: la panadería La Francesa, que a pesar de cambiar de propietarios con el paso de los años, siempre mantuvo su nombre original.

Martha y Constancia se abocaron fuertemente a propagar la religión católica apostólica y fue la familia Marcan la que discutió con el propio doctor Bonzi para construir la iglesia en la intersección de las calles Lino Lagos y José Alico. Bonzi quería que estuviera en un predio frente a la plaza. Sabemos bien que decisión triunfó.

Fue precisamente en las instalaciones de la propia panadería, algún día en septiembre de 1916, donde se realizó la recepción de las autoridades que concurrieron a la colocación de la piedra fundamental de la Parroquia Nuestra Señora de las Gracias (se inauguró al año siguiente. Inicialmente fuer un Oratorio y luego una Capilla). Entre las autoridades que estuvieron presentes se destacaba Monseñor Santiago Copello, en ese entonces secretario general del Obispado de La Plata, que había sido invitado especialmente. Pero las señoritas Marcan se habían olvidado de un pequeño detalle y no habían invitado a Bonzi, lo cual representaba una descortesía absoluta, siendo él quien había donado las tierras para la Iglesia. Finalmente, en medio de la fiesta se hizo presente el Doctor Aldo Bonzi con su capataz, Sardetti, visita inesperada que avergonzó a las señoritas.

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Lo destacable de la familia Marcan, principalmente de las señoritas (se las recuerda como las señoritas Marcan porque ambas se mantuvieron solteras), es que contribuyó moral y económicamente a la construcción de la parroquia.

Uno de sus aportes tenía que ver con la recolección de fondos. “Las dádivas más valiosas serán inscriptas en una lápida de mármol y durante veinte años se celebrará una Misa de agradecimiento de sus generosos donantes”, decía el folleto entregado a los pueblerinos para la construcción, años más tarde, de la Capilla, con fecha 8 de agosto de 1921. El folleto además decía: “Nos, propiciarán las más privilegiadas gracias celestiales impartimos de todo corazón la bendición apostólica a cuantos contribuyan a la construcción de la Iglesia y Colegio Parroquial del Pueblo Aldo Bonzi”.

En el salón parroquial, las señoritas dictaban clases de catecismo y se contactaban con las familias de altos recursos que les proveían de ropa nueva para distribuir entre niños necesitados. Como la iglesia del pueblo fue anterior a las de Tapiales y Madero, muchos chicos venían a Bonzi para formarse religiosamente y tomar su primera comunión.

Tiempo más tarde, las señoritas toman conocimiento de la situación de una veintena de religiosas de la obra Sagrada Familia de Urgel, que a raíz de la Guerra Civil Española vinieron a Argentina y carecían de alojamiento. Ante esto, Martha y Constancia ceden el inmueble ubicado en Ana María Janer y Luis Guanella. De esta manera, el 14 de febrero de 1937 se da inicio a la primera comunidad integrada por las madres Felisa Frexas, Patrocinio Barbo, Remedios Sánchez, María Masip y Elisa Rodríguez.

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“Las señoritas Cinstancia y Martha emprendieron una valiosa y esforzada labor evangelizadora, a través de la enseñanza del catolicismo y la Liturgia, donde sus ojos penetrantes de fe y caridad hacen de ellas el “alma Mater” de la obra católica en Aldo Bonzi”, palabras textuales de la vecina Dra. Elena Lucashevich, a quien agradecemos enormemente la información brindada para esta nota.

por Lic. Laura Ledesma.

Almirante Brown. ¡¡ 90 aniversario¡¡

Jueves, 12 de Enero de 2012

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Un 17 de enero, de 1922, hace exactamente 90 años, nacía nuestro querido Club Almirante Brown de San Justo, hoy de La Matanza. Son muchos los recuerdos desde aquellos años de inicio, en que cobraba forma de la mano de un grupo de sanjusteros, varios de ellos, 9 meses antes habían participado en la fundación del Club Huracán de San Justo y vaya uno a saber porque discusión de esos tiempos, decidieron formar una nueva institución. Nació, como en la mayoría de los casos, sin nada más que la voluntad de hacerlo, en este caso, homenajeando a un anterior club, y así fue que heredaron, el nombre, los colores aurinegros y en los primeros años, hasta las camisetas, en calidad de préstamo.

Don Segundo Boragno, primer presidente del Club, fue secundado en aquella inicial directiva por E. Knelkey, F. Deverech, R. Sanchez, C. Solaro, C. Bussabaile, F. Ferrari, B. Corvalan, B. Portela, J. Arca, F. Tovar, A. Sosa, J. Caracoche, G. Alegre, A. Piñeiro, E. Andreoni, J. Boragno, según consta en sus primeras actas, junto a sus propósitos…” Sepan con sus sanos propósitos, fomentar la cultura del arte y el deporte sano y honesto, para el mejoramiento de la raza y en beneficio de la grandeza de la Patria…”

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La historia de estos 90 años, ha venido a confirmar aquellas enormes formulaciones, los triunfos deportivos, sociales, e institucionales, justificaron con creces aquel inicio. Su sede fueron domicilios particulares, luego la Sociedad de Socorros Mutuos (el Viejo Cabildo), hasta su sede actual, de la calle Entre Rios al 3200. Y sus campos deportivos recorrieron varios “potreros” sanjusteros, hasta llegar a el de Almafuerte y Matheu y finalmente su Estadio Fragata Sarmiento en Isidro Casanova, siempre de la mano del esforzado trabajo de sus socios y simpatizantes que se sumaron en cada etapa con su aporte de dinero, tiempo y trabajo personal. Solo así se puede entender el brillante presente de nuestro querido “Almirante”


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Los detalles de su historia exceden este breve espacio, y ha sido recogido en folletos y libros. Sin embargo no podemos dejar de mencionar su solidaria tarea comunitaria siempre que hizo falta, lo atestiguan las decenas de festivales en beneficio de la Sala de Auxilio, su aporte al monumento al Libertador en la Plaza San Martin, el aporte de sus instalaciones a escuelas del distrito y en todas y cada una de las iniciativas solidarias, el Almirante Brown dijo y dice presente, es una medalla que lo distingue como una gran institución de nuestro presente matancero, que hoy esta festejando sus 90 años de vida, y al que todos nos sumamos con el orgullo de contar con hombres y obras de este calibre.

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Bibliografia: Recuerdos San Justeros-J. Salvador

Fotos: Archivo CEHLAM

Por Adolfo “Fito” Correa.

De Milano al Campillo

Lunes, 9 de Enero de 2012

Negocios. Así podría describirse a la actividad que el Dr. Bonzi vino a realizar a Argentina. Negocios. Muy prolijos negocios. Bonzi no solo tenía extensiones de tierra en la provincia de Buenos Aires, donde hoy está el pueblo que lleva su nombre, sino que también tenía oficinas en la Capital Federal, y desarrolló una interesante sociedad que incluía tierras en el sur de Córdoba y en San Juan.

En Córdoba, en el sur, a 160 km. de Río Cuarto, en la zona rural conocida como Del Campillo, Aldo Bonzi adquirió esas tierras a las cuales se refería su hermano, en una sociedad de la cual participaron varios personajes de la alta sociedad de la época, con interés en hacer buenos negocios.

Actualmente, esa zona forma parte de una Estancia conocida como La Isabella. Diana Maria Thomas de Friz, actual dueña de la Estancia, realizó un trabajo acerca de la historia de las tierras en donde se asienta la estancia y sus dueños. De acuerdo a su investigación, los terrenos de la Estancia pertenecieron a los indios Ranqueles, “hasta que en 1878 la Provincia de Córdoba lo cedió a la Nación, para que ella lo venda y con los ingresos financie la así llamada ‹‹conquista del desierto››, lo que posibilitaría la población de estas tierras por argentinos e inmigrantes y los incorpore con sus futuros frutos a la provincia de Córdoba. Y así fue“. Los terrenos pasaron por las manos de Lorenzo Lartigue y Francisco Plá, el Dr. Hugo Bunge, Félix María Olmedo y Julio Astrada, todos políticos provinciales cordobeses de alto rango.

Según el escrito de Diana María Thomas de Friz, en 1904 el Doctor Maximiliano Aberasturi adquiere el campo y es quien habría armado el casco de La Isabella y construido los primeros edificios como el galpón y la torre de agua (hoy carnicería).

Aberasturi tuvo posesión de las tierras hasta 1907, más precisamente el 27 de mayo, fecha en que vende el 80% del campo a “Aldo Bonzi y Cia” y el 20 % a Don Mauricio Andreossi. Aquí comienza nuestro punto de interés en estos terrenos. La estancia fue bautizada con el nombre de “La Italo-Suiza”, debido a que los socios más importantes eran Bonzi, italiano, y Andreossi, suizo (era casado y tuvo dos hijas).

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La sociedad estaba compuesta por Aldo Bonzi, socio solidario; y los comanditarios (todos nacidos en Milano, Italia): senador barón Alberto Treves, Comendador Eduardo Amman, Conde Iro Bonzi, Dr. Cleto Bonzi, Ing. Armenguildo Castiglioni, Caballero Camilo Consorno e Ing. Leopoldo Parodi Delfino.

En el año 1907 la compañía disponía en total de tres terrenos. Además de la Ítalo-Suiza, contaba con un terreno en Cap. Fed. (Ferrocarril de Bs. As. al Pacífico) y un campo en la provincia de San Juan, llamado “Punta de Agua” en el departamento de Jáchal, de 604.665 hectáreas, a 70 km al este de la villa de Jáchal. Este campo se había adquirido por compra de 15 % de Otto Hawerkamp y 85 % de Dr. Aldo Bonzi.

En 1907 se sumaron dos nuevos comanditarios a la compañía: Alberto Premoli y Cesare Vanzetti. De esta manera, el capital invertido aumentó a 525.000 pesos moneda nacional. “Se ve claramente que este grupo de inversores apostaba al aumento del valor de inmuebles que estaban conectados con el tren de Buenos Aires al Pacífico que en estos años estaba en construcción”.

Entre los años 1907 a 1921, los socios de La Italo-Suiza cambiaron varias veces la forma jurídica del patrimonio, pero los señores Bonzi y Andreossi fueron los que llevaron el campo. En esta época se construyó la casa principal que se conserva hasta estos días. La estructura se trajo por buque desde Milano al puerto de Buenos Aires, y de allí se llevó por tren a Del Campillo donde estaban disponibles para los últimos kilómetros carros de bueyes.

Con respecto a la explotación que La Italo-Suiza daba a la tierra, disponía de una importante cabaña de Aberdeen Angus negro y sembraba alfalfa y trigo.

El campo fue vendido por 1.053.889 pesos nacionales en el año 1921 y el comprador fue Juan Lalor, un importante consignatario, productor agropecuario y miembro fundador del Rotary Club Buenos Aires.

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Como se dijo anteriormente, la forma jurídica de la sociedad de modificó en varias oportunidades. De esta misma manera, el 7 de diciembre de 1921, se certifica que “protocolo el testimonio de la escritura labrada en la Ciudad de Buenos Aires por el Escribano Esteban Cerronado con fecha 19.11.1920 por la que Mauricio Andreossi, Aldo Bonzi, Augusto Moretti y Mario Cattaneo habiendo constituido con fecha 8.10.1910, por ante el Escribano Ricardo M. Wright, la sociedad en Comandita denominada «Andreossi, Bonzi y Compañía», Mauricio Andreossi por sí, Aldo Bonzi por sí y en representación de la Sociedad Aldo Bonzi y Compañía y Augusto Moretti en representación de Augusto Caminatti, Alberto Treves y Enzo Bonzi, con un capital de 800.000 Pesos, aportado en la siguiente forma: Sociedad Aldo Bonzi y Compañía 380.000 Pesos, Mauricio Andreossi 225.000 Pesos, Augusto Carminatti 80.000 Pesos, Aldo Bonzi 64.000 Pesos, Alberto Treves 30.000 Pesos y Enzo Bonzi 21.000 Pesos”. En este documento además se puede observar la aparición de dos personajes: Augusto Carminatti, quien fuera más tarde apoderado de Aldo Bonzi a la hora de hacer su sucesión; y Mario Cattaneo, familia que ocupó su casona en el Gran Buenos Aires una vez fallecido el doctor.


Historia de “La Isabella” 1898-2003 “Terrenos cedidos de la Provincia a la Nación y vendidos por ella, formaron un campo sin nombre al sur del Río Quinto“, por Diana María Thomas de Friz.

Archivo Histórico de la provincia de Córdoba Registro 3, 1907, tomo 2/177, escribano Félix M. Rodríguez, Adscrito Feliciano Peralta, páginas 014937-014939, en Historia de “La Isabella”, de Diana María Thomas de Friz.

Ver Nota 1.

Catastro de Córdoba: Registro de propiedades, Nr. 215, Folio 140 vto. Año 1922 – Dpto. Gral. Roca. Tipo de protocolo: Dominio – Dpto. Gral. Roca, en Historia de “La Isabella”, de Diana María Thomas de Friz.

Catastro de Córdoba: Registro de Propiedades: Folio 242vto. Tomo 1, Año 1921, Dep. Gral. Roca.

Tipo de Protocolo: dominio Dep. Gral. Roca, en Historia de “La Isabella”, de Diana María Thomas de Friz.

Por Laura Ledesma

Fotografias archivo del autor.